viernes, 30 de enero de 2015

No estoy bien. II


Despertarme en el medio de la noche para tocarte pero dándome cuenta que no estás y temblar hasta que se me pase la sensación de vacío.
Llorar hasta quedarme dormida solo porque te extraño. Y porque soy tan débil que no me importa que no me quieras de verdad, me gustaba cuando me acariciabas el pelo.

Mierda. No me puedo sacar tu voz de mi cabeza.

Tu ausencia son los rulos en el pelo cuando me despierto porque he estado toda la noche moviéndome y dando vueltas en la cama, porque no puedo dormir; tu ausencia es que se me quiebre la voz cada vez que alguien te menciona, porque no sé cómo hablar de vos. Ni siquiera puedo pronunciar tu nombre en voz alta sin que un escalofrío me recorra la columna.

Te odio.

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