Pensarte es como estar en la playa,
y acordarme de que no tenés color favorito.
Es como que te disparen repetidamente en la cabeza,
siempre en el mismo lugar,
con balas hechas de tu personalidad.
Creaste un agujero negro en mi frente,
y si me acerco mucho al espejo,
me caeré.
Antes de conocerte no sabía que una persona podría treparse por mis uñas,
y rascarme su existencia en mi piel.
Pero eso fue exactamente lo que hiciste,
y ahora me muerdo las uñas para asegurarme de que nadie pueda hacerlo de nuevo.
Porque vos sos uñas mal pintadas y sos un dibujo coloreado por fuera de las líneas.
Sos el libro tirado en la biblioteca.
Sos un pedazo de papel en el medio del océano,
Sos las páginas en blanco al final del libro que estaba tirado en la biblioteca.
No tenés importancia para mí.
O al menos de eso me convenzo, cuando fui yo la que recogió el libro del suelo.
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