Me paso en los teatros. Porque soy una masoquista y me gusta ver lo que podría llegar a ser si todo fuese de otra manera. Si yo fuese diferente.
Pero cuando yo estoy allá arriba, tiene que ser perfecto, sino no.
Me obsesiono hasta el último detalle. Cada paso, cada tiempo, cada segundo, cada silueta, el peinado, el maquillaje, el vestuario; tiene que ser perfecto. Tengo que aparentar ser perfecta, sin esfuerzo, por supuesto.
El único lugar en el que no siento vergüenza de mí misma.
Y las luces se prenden, y no me da miedo.
Me siento segura, porque lo puedo todo.
Por un momento, ellos no me controlan, yo soy la que los controla. Yo soy a la que miran, yo soy la artista.
Yo soy la que les dice qué sentir y cuándo.
Y me encanta.
Obviamente podés elegir distraerte mirando los focos que te dejan ciego, tratar de buscar las caras en el público. Pero nunca me pasó, nunca me arriesgué. Por suerte.
¿Nunca les ha pasado que les quieren quitar de sus vidas una de las únicas cosas que los hacen felices?

Qué bonito que te guste el teatro! Me ha gustado mucho la entrada, ver tan bien tus sentimientos y tratar de llevarlos de esa forma al mundo del escenario. Quizás tengas un don que no debas perder guapa! Un beso :)
ResponderBorrarNunca dejes algo que te apasione!! que hermoso que puedas sentir todas esas cosas, son de esos minutos que nada importa, que los disfrutas.
ResponderBorrarme ha pasado, pero si es tu pasion no dejes que te la quiten
besos