martes, 1 de octubre de 2013

Psicóloga y otras cosas.

Honestamente, la razón por la que empecé a escribir en este blog, fue porque mis padres encontraron el cuaderno (así como un "diario") donde escribía todo lo que sentía.
La verdad es que yo no sabía que ellos sabían de su existencia, hasta que me llevaron al psicólogo, y mi padre empezó a hablar sobre ese cuaderno y todo lo que decía...
La cosa es que en ese momento casi me desmayo, osea, en ese cuaderno estaban todos mis secretos, estaba todo lo que pasaba por mi mente. Por suerte nunca escribí nada de que me cortaba, ni de Mía ni de nada de eso. Sólo que me sentía mal conmigo misma y los sentimientos que pasaban por mi cabeza. Creo que una parte de mí siempre tuvo miedo que alguien lo encontrara y supiera todo. Aunque había veces en las que escribía sobre eso con metáforas, o usando palabras clave o algo así, pero nunca directamente.

En fín, desde chica siempre anduve de psicólogo en psicólogo, porque no hablaba, me negaba, entonces me transferían a otro y así. Siempre me notaron media loca. 
La cosa es que no iba al psicólogo desde que tenía, ocho años. Y las cosas cambian... 
Cuando mis padres me dijeron que empezaría a ir al psicólogo de nuevo, la verdad no me importó mucho, ya que lo más que tenía que hacer (que yo recordara) era dibujar, y me harían preguntas sobre mí, y ya está.
Podrán pensar que fui muy tonta al pensar eso, ya que tengo trece años, pero bueno...
Resulta que tenía que hablar de lo que me pasaba y por qué lo hacía mientras la psicóloga anotaba cosas en un formulario.
No, no, no, no.
No me gusta hablar de mí, no me gusta que me hablen de mí, no me gusta ser el centro de atención de los demás. Simplemente no.
Además me esperaba a alguien que fuera, no sé, ¿más amable?
Es decir, si tu salud mental está en juego dependiendo de cómo te traten, no creo que me tendría que haber tratado de la forma en que lo hizo. O tal vez sí y yo soy la paranoica egoísta. 
Lo que pasó fue que estuve llorando como por media hora seguida y no dije casi nada. 
Terminó recetándome pastillas para dormir porque yo le había comentado que no podía dormir bien.
Odio eso. 
Es decir, tal vez no necesito esas pastillas, tal vez todo lo que necesito es alguien que me escuche para que mis problemas no me persigan a las tres de la mañana. Tal vez necesite un abrazo, tal vez necesite a alguien. 
Pero claro, supongo que eso es imposible. Así que intentaré suprimir mis deseos sociales con pastillas para el sueño.


También odio que ahora que saben que tengo pensamientos suicidas me traten diferente, osea, si antes no se preocupaban, ¿por qué hacerlo ahora? 
Ahora ya ni me importan, que se vayan a la mierda, todo esto es su culpa. Estoy enferma por su culpa.

Y lo peor es que eso de ir al psicólogo me hizo peor.
En las últimos días me estaba sintiendo mejor, hasta estaba acercándome más a las personas, pero no, tuvieron que venir con eso a acordarme de todo y a tirarme abajo.
Yo sé que ustedes deben de estar pensando "pero lo hacen por tu bien..."
Pero no, me metieron ahí porque mi hermana se los pidió, porque mi hermana me tiene lástima.
Además, si saben lo que me pasa, si saben cómo estoy, ¿por qué harían comentarios que saben me hacen sentir horriblemente mal?


"¿todo eso vas a comer?" "Ah, un 10, pudiste haberlo hecho mejor, ¿no?" "¿por qué no lo hacés como tu hermana? ¿no podés hacer nada bien?"




En fin, las quiero mucho
-Lucía.



1 comentario:

  1. los psicólogos aunque hayan estudiado bastante aveces no tienen tacto :/
    pero de que quieren ayudar quieren, digo estudiaron para eso no? les debe de gustar XD ..cualquier cosa preciosa si quieres apoyo, o sólo una amiga que te escuche estoy al otro lado de la pantalla :3
    yo igual siento que sólo necesito alguien para desahogarme que no me juzgue que me entienda que me escuche .. nada más ...
    cariños Lucía :3

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